- Pérdida de peso de la PAC
Las oportunidades y desafíos que brinda la ampliación hacia el Este no tienen comparación con las anteriores ampliaciones. La adhesión no sólo supone transformaciones y cambios de gran calado para los países nuevos miembros, sino también para la Unión en su conjunto y por ende, para cada uno de los Estados miembros y las regiones de que se componen.
Así, en primer lugar, esta adhesión conllevará un incremento considerable de la población de la Unión Europea actual, convirtiéndola en una de las zonas más pobladas del mundo, al aportar los doce países nuevos miembros una cifra superior a los cien millones de habitantes.
La ubicación periférica de Extremadura, su escasa población y una dotación de infraestructuras de transportes y comunicaciones regionales que, aunque se encuentra en evolución, aún carece de una capacidad de respuesta adecuada a la media europea, es una de las debilidades que se manifiestan ante esta nueva situación en Europa.
Asimismo, en cuanto a la producción, la adhesión supondrá un aumento del PIB comunitario, llegando a ser una de las áreas más importantes en cuanto a esta magnitud, aunque este incremento registrado no conseguirá evitar una reducción de la renta per cápita media comunitaria, debido al gran desnivel que se da entre los niveles de renta de los países nuevos miembros con relación a los actuales países miembros.
La manifiesta debilidad competitiva de nuestro sistema productivo en el nuevo escenario europeo, así como la importante dependencia de las políticas estructurales comunitarias obligará a nuestra Región a tener que hacer un esfuerzo suplementario porque la presión sin precedentes para el Presupuesto Comunitario, a través, fundamentalmente, de sus dos capítulos principales en términos financieros: la Política Agrícola Común (PAC) y la Política de Cohesión Económica y Social, conllevará una reducción de los que, hasta ahora, venían destinados para Extremadura.
Por tanto, la incorporación de los doce nuevos paises es un importante desafío para los países miembros y muy especialmente para nuestra Comunidad Autónoma, no sólo en lo referente a las cuestiones políticas, que ya han planteado la necesidad de adaptar todas las instituciones comunitarias, sino también en el ámbito económico. Es conocido que disminuirán los flujos de inversiones externas por la deriva de los mismos hacia los países del Este.
En efecto, la importante presencia de las actividades agrarias en las economías de los nuevos miembros de pleno derecho de la Unión, hará que éstos se conviertan en demandantes de recursos procedentes de la PAC, lo que a su vez agudizará los problemas ocasionados por el excesivo peso que tiene el sostenimiento de esta política dentro del gasto comunitario. Por otro lado y si se sigue con el actual sistema de ayudas, los países nuevos miembros al poseer una renta per cápita todavía inferior al 40% de la media de los actuales miembros de la Unión, tendrán asimismo preferencia para ser beneficiarios de los fondos estructurales y de cohesión, con la consiguiente pérdida de peso de Extremadura.
Por consiguiente, no es de extrañar que la ampliación hacia el Este suponga un elemento de tensión entre los países comunitarios, ya que la incorporación de los doce nuevos países no sólo plantea importantes necesidades financieras, sino que además hace más evidentes algunas de las principales debilidades del proceso de construcción europea, como por ejemplo las deficiencias de la PAC.
Más aún, los posibles costes de la ampliación para los países de la Europa meridional podrían agravarse si los inversores extranjeros utilizan a los nuevos miembros como centros de producción y exportación a la UE ampliada en detrimento de sus posibilidades de exportación.
Por último, no hay que olvidar que otro de los desafíos a los que se enfrentan los actuales miembros, surgido en respuesta a la liberalización de los movimientos de la mano de obra y como consecuencia de los diferenciales de renta existentes, es la intensificación de flujos migratorios hacia los estados comunitarios.
Sin embargo, todos los retos que se plantean como consecuencia del proceso de adhesión tienen como contrapunto grandes beneficios potenciales para el éxito de este formidable proyecto. A este respecto, la integración representa una extraordinaria oportunidad de creación de nuevos mercados de exportación y proyectos de inversión directa para las empresas de los Quince, ya que en la actualidad buena parte de los nuevos miembros constituyen mercados emergentes con altas tasas de crecimiento y, por consiguiente, con un enorme potencial de ganancias de eficiencia y bienestar económico. A ello se deben añadir las notorias ventajas de la ampliación con vistas a la consolidación de la paz en Europa.
Es por todo lo anterior que esta ampliación sin precedentes debe suponer un esfuerzo para todos los países miembros y por consiguiente para España y Extremadura, con el fin de poder aprovechar adecuadamente las oportunidades que trae consigo y afrontar con el menor coste posible los retos que igualmente conlleva.